DEPÓSITOS PIROCLÁSTICOS

El fenómeno de la “fragmentación” del magma que puede producirse durante una erupción volcánica supone la formación de partículas de magma de tamaño variable (piroclastos) transportados en un medio gaseoso. Las diferencias en el mecanismo principal de transporte conllevan variaciones en el tipo de estructuras en los materiales volcánicos resultantes. En este sentido, los depósitos que se forman por la emisión de material piroclástico se pueden clasificar a grandes rasgos como depósitos piroclásticos de caída, depósitos de coladas piroclásticas y depósitios de oleadas piroclásticas.

1. DEPÓSITOS PIROCLÁSTICOS DE CAÍDA.
2. DEPÓSITOS DE COLADAS PIROCLÁSTICAS.
3. DEPÓSITOS DE OLEADAS PIROCLÁSTICAS.

Foto 13Foto 12DEPÓSITOS PIROCLÁSTICOS DE CAÍDA: Los piroclastos de caída son fragmentos expulsados al aire por un centro eruptivo y que, o bien se depositan siguiendo trayectorias balísticas, o bien son transportados por las columnas eruptivas y el viento, hasta depositarse como una lluvia de material volcánico. Se clasifican en función de su tamaño en: cenizas, lapilli y bombas o bloques. En la imagen izquierda se muestra un cono de escorias (Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote) formado por acumulación de bombas y bloques (fragmentos piroclásticos de más de 64mm). La imagen superior derecha muestra un detalle de un depósito piroclástico de caída con piroclastos de tamaño lapilli (2-64 mm). Se aprecia en ambas imágenes la relativa homogeneidad en el tamaño de piroclasto (buena selección) que diferencia a estos depósitos respecto a las coladas y las oleadas piroclásticas.

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Depósitos piroclásticos de caída. En las dos imágenes superiores (la derecha es un detalle de la imagen izquierda) se muestran depósitos de caída pertenecientes a un cono de escorias (de ahí su disposición inclinada). Se aprecia la alternancia de capas de piroclastos de diverso tamaño (estratificación). Dentro de cada capa el tamaño es homogéneo (buena selección). Dada la dependencia que existe entre la energía de la erupción y la distancia que alcanzará este tipo de piroclastos, las capas con tamaños más gruesos implican una mayor energía durante la erupción.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA Foto 22Bloques y bombas. En la imagen superior izquierda se muestra la superficie actual de un cono de escorias donde se aprecia la presencia de bombas. Las bombas son framentos de lava de más de 64 mm con forma de huso debido a haber sido “moldeados” en contacto con el aire antes de caer. En la imagen superior derecha se observa un depósito de oleada piroclástica (Campos de Calatrava, Ciudad Real) con un bloque en su base (framento claro a la izquierda del martillo). Los bloques son irregulares y pueden corresponder con materiales sólidos arrancados del perímetro del conducto de emisión durante la erupción. En el caso de la imagen se trata de un fragmento de cuarcita que al caer deforma las estructuras previas del depósito de oleada. A este tipo de estructuras se las denomina huellas de impacto.

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Foto 18 Foto 14Las dos imágnes superiores son ejemplos de depósitos piroclásticos de caída. La imagen izquierda corresponde con la alternancia de piroclastos de caída básicos y sálicos (El Pastel, Tenerife). En la imagen derecha se aprecian piroclastos de caída plinianos (Tenerife). En ambos casos destaca la estratificación paralela con alternancia en el tamaño y composición de los piroclastos.

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Foto 24DEPÓSITOS DE COLADAS PIROCLÁSTICAS: Las coladas piroclásticas son flujos densos (de alta concentración de partículas) y calientes originados en una erupción volcánica y constituidos esencialmente por gases, cenizas volcánicas, pómez y fragmentos de rocas o de cristales. Son rasantes y se desplazan a gran velocidad por la ladera de un volcán, tendiendo a acumularse en las zonas más bajas del mismo. Dan lugar a depósitos con muy escasa selección, formados por fragmentos de diferente naturaleza, englobados en la ceniza volcánica. Según el tipo de fragmentos se habla de coladas piroclásticas de ceniza, de pómez y ceniza o de boques y cenizas. En la imagen superior izquierda se muestra una colada piroclástica de Güimar (Tenerife). Destaca el aspecto claro (félsico) de la colada, la aparente ausencia de fragmentos de gran tamaño (bloques) en el cuerpo principal del depósito y el desarrollo de diaclasado vertical de tipo disyunción columnar. Las ignimbritas son depósitos de las coladas piroclásticas de pómez y ceniza en las que los fragmentos de pómez se aplastan por efecto de la presión ejercida por el peso de la columna de materiales, desarrollando una textura en flamas (imagen superior derecha).

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DEPÓSITOS DE OLEADAS PIROCLÁSTICAS: Las oleadas piroclásticas son flujos de alta velocidad diluidos y turbulentos que se formas en ocasiones asociados a coladas piroclásticas y generalmente en erupciones hidromágmáticas. Sus depósitos se identifican por la gran cantidad de fragmentos accidentales, por las estructuras de tipo estratificación cruzada o planar y/o por la presencia de huellas de impacto ocasionadas por las bombas que caen, siguiendo trayectorias balísticas, sobre los depósitos blandos de la oleada piroclástica. En la galería de imágenes superior se presentan ejemplos de este tipo de depósitos. Las tres primeras corresponden con un anillo de toba en Campos de Calatrava (Ciudad Real) y la cuarta con un depósito hidromagmático de Tenerife. En todos los casos se aprecian la gran cantidad de fragmentos accidentales, la mala selección de los piroclastos y la laminación paralela, ocasionalmente en bandas finas. En las tres primeras imágenes, además, se aprecia la presencia de diversas unidades de oleadas, a veces separadas por superficies erosivas muy evidentes, pero no tanto en otros casos. En las imágenes 1 y 4 se pueden ver huellas de impacto generadas por la caída de las bombas. En la parte central de la imagen 3 se observa una estructura de estratificación cruzada característica del régimen turbulento de estos depósitos.

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