FORMAS DE YACIMIENTO

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Los magmas cambian de forma de yacimiento según van moviéndose hacia la superficie. En el área-fuente de magmas, donde el magma se origina porque la roca funde parcialmente, los fundidos se van segregando y llegan a definir un reticulado o entramado complejo de banditas claras de magma (como son los leucosomas de áreas migmatíticas corticales), que indican permeabilidad y flujo de magma a través de una matriz metamórfica sólida de alto grado. Los magmas siempre son más ligeros (de menor densidad) que la roca sólida de la que proceden, por lo que tienden a subir hacia la superficie por su flotabilidad (o “boyancia”). Otros factores (expansión volumétrica, presiones dirigidas) pueden colaborar para que su fuerza de ascenso supere el grado de resistencia elástica del material rocoso inmediato y tengan una fuerza hidrostática o de empuje que les aleje significativamente del área-fuente.

Según se van ordenando y coalesciendo esos leucosomas magmáticos se forman venas mayores o diques que transportan más eficientemente los fundidos a destinos superiores en la corteza y se empieza a generar el auténtico sistema magmático, a modo de fontanería magmática por la diversidad de cambios morfológicos de los yacimientos que suponen transporte de magma (p.e., diques) de los yacimientos con estancamiento de magma a diversos niveles (intrusivo o plutónico versus extrusivo o volcánico) (Fig. 1). Los fundidos magmáticos siempre siguen una misma evolución de procesos: a) segregación o separación del área-fuente, b) transporte desde una primera zona de acumulación y c) emplazamiento definitivo (Fig. 1).

Los magmas que proceden del manto atraviesan sectores litosféricos más gruesos que los magmas de derivación cortical. No es lo mismo generar y transportar magmas desde zonas medias o profundas de la corteza (<45 km), que desde el manto astenosférico (>250 km). Otro factor importante es el flujo o caudal de magmas que varía de una provincia a otra. Además, los magmas originados en la corteza presentan yacimientos muy distintos según sea el nivel cortical de emplazamiento (catazonal, mesozonal, epizonal o superficial), en cada caso.

Hay casos sencillos de magmatismo sin apenas detenciones en la litosfera (sin estancamientos plutónicos), dando lugar a volcanes monogénicos basálticos alcalinos o ultra-alcalinos (p.e., kimberlitas, lamproitas, foiditas), normalmente en zonas de rift (caso 1, Fig. 1). Por el contrario, hay complejos sistemas magmáticos con numerosas cámaras de estancamiento, típico de sectores con magmatismo muy sostenido y caudaloso, que pasan por numerosos estadios y que muchas veces son magmas con cristales en suspensión por el variado fraccionamiento cristalino generado (caso 2, Fig. 1).

En resumen, las formas de yacimiento magmático suelen ser de tres tipos:

(1) Conductos de transporte, de tendencia subvertical, con diques como forma más característica, así como chimeneas o diatremas en las regiones subvolcánicas (también llamados formas hipoabisales).

(2) Formas de estancamiento intrusivo o plutónico, de tendencia a formas más potentes, de menor pendiente e incluso subhorizontales (sills, lacolitos, lopolitos, diapiros y plutones variados).

(3) Edificios volcánicos y depósitos lávicos y/o piroclásticos asociados, para el emplazamiento magmático en superficie (submarino o atmosférico).